martes, abril 29, 2008

Midiendo almas

Julio de 2007. Trabajo en una oficina de una zona “exclusiva” de los alrededores de Madrid

No me identifico con mis compañeras. Hablan de cosas que no me interesan lo más mínimo, así que procuro no entrar en sus conversaciones. Como es verano y hay poco trabajo, pasan la tarde hablando de temas diversos: cotilleos sobre los famosos, depilación láser, viajes a hoteles exclusivos, el colegio de los niños…. Estoy verde en todos los temas. En un intento por participar para que no me tachen de borde, decido preguntar sobre la nueva asignatura de "Educación para la ciudadanía”. Me responde la cabecilla del grupo de descerebradas que componen el equipo de trabajo:

Descerebrada nº 1: “Uff, qué fuerte. Fui al colegio a poner de vuelta y media a las monjas. Por supuesto que mis hijas no van asistir a ésa clase. Para enseñarles educación ya estoy yo, estaría bueno que tuvieran que enseñar a mis niñas cómo comportarse con los demás niños. Y sobre sexo, por favor, les ponen películas porno. En fin, mis niñas, con lo dulces que son. ¿Os he contado la ocurrencia de la mayor? Ayer en la cola del Hipercor había delante de nosotros unos negritos, un matrimonio y su hijo, pero no de los chungos, sino seguramente de algún consulado africano. Y mi hija, como le he explicado que la viruela ya estaba desaparecida en España pero que los inmigrantes la están trayendo de sus países, se acerca al niño y le pregunta que si tiene viruela. ¡Nos estuvimos riendo hasta la cena!

Agosto de 2007. Sigo en la misma oficina

Entra una clienta de nacionalidad colombiana. Es una mujer muy elegante y educada, se sienta frente al escritorio de la descerebrada nº 2. La mujer se sorprende al ver que nuestra empresa, tan conocida y prestigiosa, publicite Cuba como destino turístico, con un eslogan que dice “Viva Cuba”. Comenta que la situación en Cuba no está para hacerle vítores. Después de solicitar una reserva de vuelos, comenta que no le hace gracia tener que pasar por la famosa T4 del aeropuerto de Barajas. “Es demasiado grande, me pierdo y me pongo nerviosa pensando que voy a perder el vuelo”. Finalmente compra su billete y se marcha.

La descerebrada nº 2, comenta: “Pero qué se ha creído ésta gilipollas, vamos, ni que Hugo Chávez fuera una maravilla, pues a mi el cartel de Cuba me encanta. Además, si no le gusta la T4 que se vaya a su país, a ver que tal aeropuerto tienen, vamos, van a venir éstos a criticar nuestro aeropuerto”.

Se me ocurre aclararle que Hugo Chávez es el presidente de Venezuela, entonces me mira con cara de asco y la descerebrada nº 3 cierra el tema: “Y qué mas da, seguro que el presidente de Colombia es igual que Chávez”.


Septiembre 2007. Mi último día en la oficina

Supongo que como saben que es mi último día, han decido no contenerse (porque hasta ahora lo hacían) y hablan con total libertad. La descerebrada nº 2 cuenta una anécdota sobre un atraco en su anterior oficina.

“Estoy en mi mesa y entra un negro. En eso el negro, saca una navaja y nos pide todo el dinero. El negro me mira de arriba abajo, como si no hubiera visto una tía rubia en su vida. Yo me arrimo a la pared, mi jefa le dice que no hay dinero… y el negro no sabe qué hacer. Entonces el negro me mira, con los ojos inyectados (seguro que iba puesto) y se de media vuelta y se va…”

Sorprendida, ante tanto “negro” le comento que también hay atracadores blancos. Ella, muy ofendida, me dice: “bueno, si, claro que los hay, pero no dan tanto miedo…”

Más tarde, la descerebrada nº 1 habla sobre destinos turísticos. Dice que ni de coña viajaría a un país árabe, son tan, tan…. No sabe qué adjetivo utilizar sin dañar mi sensibilidad "… Tan primitivos. Quiero decir, que no me apaño, que está todo sucio y bueno, se te acercan tanto… Una vez fui al hotel La Mamunia de Marraketch (5 estrellas super lujo), y vale, el hotel es una pasada, pero yo igual me llevé una sábana para tapar la almohada, me daba un asco poner la cabeza encima… a mí es que esos países, en fin, para los negritos".
Me mira a la defensiva, cae en la cuenta de que una conversación entre las dos, es moralmente imposible. Me iba a contener, pero es que no puedo más, así que le comento divertida que a mí los viajes antisépticos no me van, en Roma me quedé en una pensión bastante más cochambrosa que cualquier hotel a la Puerta del Sáhara con unos bichos feos por las paredes. Sin embargo, no lograron deslucir la belleza de la ciudad. Dormí feliz entre aromas de la Italia profunda.

Se hace un silencio entre las dos cada vez más insondable. Un móvil oportuno pone fin a éste patético intento de acercamiento entre dos personas que en otras circunstancias jamás hubieran cruzado una palabra.


29 de marzo de 2008. He cambiado de oficina, pero las cosas no han cambiado tanto.

Se me acerca Pilar, una mujer bastante campechana que ronda los cincuenta, y me hace como cada día, su propia crónica de las últimas noticias. “¿Has oído eso de que están robando cables de teléfono? No sé a dónde iremos a parar”. Antes de que pueda contestarle, lanza el veredicto. “Se lo llevan a sus países, como allí debe ser tan caro…” No le contesto, aunque tengo ganas de decirle que he leído que los venden a pequeñas empresas en territorio nacional.

“...Es que estamos invadidos, y es que tenemos unas tragaderas, porque encima dices algo y te tachan de racista. Las del altiplano, por ejemplo, son unas frescas…”

Me hago la tonta y pregunto quiénes son las del altiplano. Me aclara que las de la limpieza, esas de Bolivia o por ahí, que se han comido las sobras de los canapés que dejó en la nevera el viernes.

“Pilar, pero si los hubieras tenido que tirar de todos modos…” . “Bueno, ya, pero que me los pidan ¿No?"

En la comida Sandra, secretaria, veinticinco años, hace chistes no sé a santo de qué, sobre “pony-payos”. Nunca había oído esa palabra, pero algo me dice que no me va a gustar. Y en efecto, la traducción es “panchito”, término que he llegado a pensar que soy la única persona en ésta ciudad a la que le molesta. Le pido que me lo aclare, y me explica que se les llama así a los sudamericanos por ser bajitos. Vaya, le contesto que mi marido que es sudamericano mide 1.89 y que a su novio murciano no le recuerdo por encima del 1,60… Palidece y me dice que bueno, que se refiere a los bolivianos, peruanos… de por ahí.. "No te mosquees, tu marido es distinto".

Dios, ¿Es que sólo me duele a mí? ¿Cómo llamarían a los españoles que en los 60 emigraban a Alemania? ¿Guitarrillas? ¿Toreros? ¿Bandoleros?... O simplemente españoles, con el respeto que merece una persona que trabaja duro, que tiene un nivel cultural más bien bajo y que sufre por tener a los suyos lejos.

Nadie mide el alma humana. Nadie mide la entrega, el esfuerzo, la renuncia…

Que asco. Algo que tenía que hacernos más ricos y más sabios nos hace cada vez más pobres de espíritu. Más negros de alma, menos humanos.

Solo se me ocurre decirle a las del altiplano, y a los presuntos ladrones de cables y los panchitos queridos, que me alegro de que hayan sido valientes de venir aquí a buscarse la vida. Que sólo por tener el coraje de aguantar tantas impertinencias merecen todo el respeto del mundo. Que por dejar su tierra colorida para llorar en éste gris asfalto la lejanía, les quiero más. La historia les dio derecho hace siglos de vivir aquí y ser mis vecinos. Y por eso les doy las gracias.

Y por existir niños de ojos enormes llenos e vida y esperanza para América que algún día puede que encuentren el modo de enseñar al mundo dónde se esconde el Paraíso en la Tierra.
PD. Hoy 29 de Abril de 2008
Después de publicar ésta entrada he salido a tomar un café. Traigo un termo de casa y Pilar al verme, me ha comparado con "las que por las mañanas chupan de un botecito". "Me da un asco, eso es antihigiénico", añade.
"Pilar, tienes que abrir un poco tu mente..." Le contesto. "Pero es que es una guarrería, todas chupando por una pipa, creí que eran moras porque son tostadas, pero creo que son argentinas...".
En fin, es una batalla perdida, así que sólo puedo decir, que me siento honrada de que me comparen con mis compatriotas de corazón.

36 comentarios:

hawwah dijo...

sí, es frustante y doloroso encontrar a personas con tanto racismo en su alma, incapaces de hacer crítica a lo que dicen y de ampliar su punto de vista (por no decir ya, de cambiarlo...)

debe de ser muy duro para tí moverte en ese ambiente pero afortunadamente tienes valor para aportar tu granito de arena...eso es admirable...

felicidades por este post solidario

un beso, cielo

lunazul dijo...

Lo que hay que aguantar... Yo creo que a la segunda tontería que les hubiera escuchado, les suelto una fresca. Menudas lerdas. Lo del presidente de Cuba me ha llegado al alma. Llama un día a las descerebradas y dile que se dejen de tantos trapitos y viajes, y que se compren el periódico cada día, y no para hacer el sudoku, por favor.

Juro que me da pánico la sociedad en la que vivimos, y las generaciones futuras recibiendo esa educación de clases. Qué pena de gente..

Un beso, nena, y gracias por el aporte; y sobre todo por no callarte :)

Margarita dijo...

Admiro la paciencia con que las enfrentas, creo que yo habría colapsado rápidamente.
Un abrazo y ánimo.

Regina dijo...

Yo también te doy las gracias, por no callarte, por dolerte tanta ignorancia y poco respeto hacia cualquier ser humano venga de donde venga y tenga el aspecto que tenga. Todos merecemos respeto.
Los comentarios de tu oficina me han hecho alucinar te lo prometo. Nunca había oído tan mal gusto continuado.
¿Por qué hay que temer a lo desconocido? por qué no simplemente intentamos que deje de serlo y hablamos con los demás, en vez de encerrarnos en nuestras malditas burbujas?

Lo siento, este tema me pone delos nervios.


Un saludo.

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

qué asco de gente. No entenderé nunca el racismo. Pero lamentablemente es algo que cada día crece en España. un beso

montse dijo...

Desgraciadamente los comentarios de tus compis no me sorprenden.
En mi oficina tengo una compañera con la que tristemente solo puedo hablar de trabajo, ya que no tenemos nada en común, y uno de los temas tabú es el de la inmigración.

Mi hermana lleva casada 20 años con un chico de Argelia y a pesar de que todo el mundo lo sabe no quita que tenga que escuchar "gilipolleces" acerca de los moros. Yo nunca me quedo callada.

Un beso.

LiLü,, dijo...

Ay Dios, eso si ke dolio.
1º te comprendi xq me pasaba algo similar en el colegio, no me adaptaba xq mis compañeras eran asi de creidas.
2º aca tambien pasa. discriminamos a los peruanos o bolivianos xq son negros, con poca educacion y trabajan en nuestras calles vendiendo verduras.
3º me senti = de indignada ke vos al sentir tanta ignorancia y discriminacion.
4º soy argentina, y mis abuelos eran españoles, en que lugar me pone eso segun esas mujeres. me excluyen de ser una sudaca con viruela? (nunca tuve,,ajjaja ke ironia..)

en breve voy a poder sacarme la doble nacionalidad y viajar a su pais hermoso, y siempre escucho de esa xenofobia y discriminacion a la gente ke va a rehacer su vida como puede.

Me gustaria ke esas mujeres estuvieran del otro lado para ver como duele la discriminacion. Gracias a Dios siempre me enseñaron a respetar, ser educada con todos sin importar raza, nacionalidad o educacion. Siempre respete pork kiero ser respetada del mismo modo, y es una lastima ke sean asi de maleducadas estas mujeres ke se la dan de tan superiores.

deberias pasarles este blog para ke sepan lo k son, y k no solo vos opinas asi, sino mucha gente alrededor del mundo.

por ultimo,lo del mate puede ser antigenico como compartir una botella de gaseosa o un vaso.
y el mate es algo ke nos une y demuestra confianza. Algo ke kisas ellas no entiendan en sus cerradas mentes.

Espero ke todo mejore
=)

muchos saludos
desde buenos aires

Carla

Silencio dijo...

Hola, te comprendo perfectamente porque estás expuesta a una constante provocación pero no lo tomes como algo personal, da las gracias por tener la suerte de ver a todos los seres iguales porque esto es un regalo sigrid.

Es miedo y una baja auto-estima lo que hace que se rechace a todo lo que parece diferente, para ver a otra persona como un hermano tienes que mirarle con el corazón, y tú eso lo haces.

¡¡Felicidades!! pues ves en un mundo de ciegos.

Un beso

EVA dijo...

Sigrid, me has cautivado ... es lo único que puedo expresar con palabras ... GRACIAS

Rodolfo Serrano dijo...

Preciosa descripción y horribles situaciones. Un abrazo

Dedalus dijo...

Muchas personas hablan con ligereza y una franqueza impulsiva de lo que le es extraño, tienen a acogerse a estereotipos, denominaciones que resumen sentimientos, temores, recelos. Otros, para evitar caer en el racismo de llamar negro a un negro o inmigrante a un inmigrante, dan un rodeo políticamente correcto y dicen de raza negra, afroamericano y nuevo residente, como si ser negro o inmigrante fuera un insulto y hubiera que almibararlo (aun tuvieron suerte nuestros paisanos cuando emigraron que en los países de recepción no imperó el calificativo español como insultante, y la tenemos los morenos porque la sociedad no haya decidido asociarnos, por ejemplo, con la pederastia organizada, aunque entonces nos llamarían los de pelo oscuro).
No, no es una cuestión de significantes, sino de significados, y somos las personas, de uno y otro bando (porque hay una guerra no muy silenciosa en esto), quienes las dotamos de contenido cuando las utilizados o cuando evitamos hacerlo.
Al final, como siempre, lo que queda son las personas, algunas, cuyo magnífico retrato que has hecho en tu texto, movidas por el miedo a que se les desmonte la seguridad de lo conocido, de lo manejable, de lo familiar. Luego hay esas otras, más evolucionadas (nuestra esperanza) que sienten ese mismo miedo, pero que lo rechazan cuando lo ven reflejado en los demás y reaccionan con rechazo y reivindicación.
Desconfía de quien te diga que no siente miedo... casi tanto como de los poseedores de la verdad.

Cecilia Alameda dijo...

Hay gentes que no dirían esas cosas, pero las piensan. Pero yo creo que el desprecio viene más por motivos clasistas y económicos que por sentimiento de primacía de la raza. Los mismos prejuicios se tienen contra los desheredados de aquí. De todos modos, los nacionalismos de toda índole, fomentan estas discriminaciones.
Un saludo

yo mismo dijo...

no hay palabras... porque no entiendo que existan personas así.

y como no hay palabras te diré que corrí veloz a comprarme las entradas para la despedida de diciembre justo el día que salieron a la venta :) estoy impaciente. sé que ismael también nos esperará.

un beso.

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Hola Sigrid:
No sabes como me he divertido con las descerebradas de tus compis del curro.
Decirte ante todo que eres un ángel, y que por personas como tú, a uno aún le quedan ganas de seguir viviendo.
Soy cubano y vivo en Bilbao. Noto las miradas racistas constantemente. Siento como la gente evita sentarse a mi lado en el Metro, y si son africanos, es peor. Dicen algunos que es que huelen mal.
Sabes, a veces voy con un libro en la mano para que las personas que me miran, al menos se den cuenta de que sé leer.
Bueno, a lo que iba. Tus palabras son un bálsamo en el alma maltratada de todos los inmigrantes que como yo, sufrimos la discriminación constante en este país. Una vez una estudiante universitaria vino a hacerme una encuesta, y cuando le dije que me sentía discriminado, se ofendió y todo, porque ella decía que aquí no había racismo.
Hay algunas personas que piensan que ser racista es llamarte negro, que si te llaman moreno, o dicen: "Ese chico de color", ya han cumplido y han dejado de ser racistas. Qué equivocados están.
Alguien dijo por ahí que tú tienes la suerte de ver en un mundo de ciegos. Pues así mismo es, y te agradezco en lo personal y en nombre de todos los inmigrantes, que no te quedes callada y que contribuyas desde tu tribuna, a educar a los demás.
Luego, decirte que desde el punto de vista literario, escribes muy bien, y luego, decirte que tienes una personalidad y un alma muy hermosa. Nosotros sí podemos medir la tuya, y de veras que es gigante. Besitos.
Tadeo

Alicia dijo...

Sobre lo del concierto del dia 20 de diciembre... yo no consegui buenas entradas en patio e butacas central, así que las busque en uno de los laterales pero lo más centradas posible. intentalo por ahi... pero date prisa, que vuelan!!!!

Verónica dijo...

Lo único que me consuela de esa situación que vives en tú oficina es saber que no todo el mundo piensa igual, que cada vez somos más los que no cerramos la boca ante semejantes individuos y tonterías...

Lo del concierto... simplemente genial!!! Al final nos juntaremos unas cuantas!!

Un besazo!

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Hola Sigrid:
He pasado por aquí para ver qué he dicho que te emocionó tanto, jejeje. Y sobre tu mensaje en mi blog, que dices que podria ser tomado como una declaración de amor, pues seguro que mi mujer se lo tomaría como tal,jejejeje, pero descuida, que yo no. (Nunca me he tomado nada como una declaración, incluso las que lo eran realmente. Soy muy despistado para esas cosas)
Lo veo simplemente como admiración,de la cual me siento honrado y hasta sorprendido, y he venido a dejar claro que es recíproco. Te seguiré leyendo. Besitos:
Tadeo

Alatriste dijo...

Me he sentido identificado con tu texto, el cual me ha parecido genial por cierto.

A veces el trabajo es un entorno complicado, donde nos encontramos con gente que nada tiene que ver con nosotros.

Quizás sea por eso que nos sentimos un poco solos a veces en nuestro lugar de trabajo.

Un beso muy fuerte compañera. Mucho ánimo y toda la suerte del mundo.

Que te vaya bonito y hasta pronto.

Alatriste dijo...

Mientras espero con calma tu próxima historia, decirte que me he hecho un visitante asiduo de tu bosque.

Por ello, me he permitido la licencia de poner un enlace en mi humilde desván hacia el reino de Sigrid.

Espero que no te importe por tanto estar enlazada. Je, je, je.

Un beso y esperaré tu regreso leyendo al Capitán Trueno.

Hasta pronto.

Celta y Roja dijo...

Niña, me hiciste emocionar! No creas que por aquí somos diferentes, porque tal como lo expresó Carla, convivimos con la xenofobia a diario...
También trabajo en un lugar como los que describes (Oficina de Marketing, para colmo), y realmente tengo que abstraerme para no volverme loca con tanto racismo (que no se limita a nuestros hermanos bolivianos, peruanos, chilenos o paraguayos, sino a todo ser humano que no se encuadre dentro de sus cánones de belleza y/o situación económica aceptable).
Cuando tuve el placer de conocer España, por suerte no padecí la discriminación, y lamento que José Tadeo eche por tierra mi buen concepto por el País Vasco, ya que allí es donde mejor me trataron... Un beso y gracias por tus palabras
PD: Quien critica al mate no sabe lo que se pierde!

Alatriste dijo...

No te olvidarás de tus seguidores, ¿no? Je, je, je.

¿Para cuando un nuevo texto que nos alumbre a todos?

Besos.

Gastón Martorelli dijo...

Me quedo con esta frase "Nadie mide el alma humana. Nadie mide la entrega, el esfuerzo, la renuncia…"

Muy buen texto, y adhiero al comentario de Alatriste. Aunque recièn firmo, veo este post hace rato.
Espero otro más con tu sensibilidad y belleza que caracteriza.

Abrazo fuerte
www.el-colectivo-imaginario.blogspot.com

Olga S.Isidro dijo...

Y yo le diré, que me siento sumamente honrada de haber entrado en su blog, y de leer este post, me alegra que siga habiendo personas como usted, que aun sientan conmiseración por los demás, que aun piensen que no hay negros, ni blancos, ni amarillos, ni mulatos…sino tan solo personas, tan solo humanos.
Gracias por pensar así, y como no, por exponerlo, por decirlo.
Fue un verdadero placer poder estar aquí, y decirle esto.
Mi más cordial saludo.

Regina dijo...

tienes un regalito en mi blog

besos

Alatriste dijo...

En cuanto te sea posible, te pido por favor que te des una vuelta por mi blog, pues dejé una sorpresa para ti con la esperanza de que eso te anime a volver a tener algo que decir. Je, je, je.

Espero que te guste y sobre todo, mucho ánimo para tus movidas, sean cuales sean éstas. Ya me contarás.

Un beso enorme y cuídate.

Andante dijo...

Pues a mí me ha encantado. Sé que hay gente así, y realmente, me parece que yo me encontraría en tu misma situación.
Y me voy a explicar. Mucha gente piensa como tus descerebradas. Yo ya he optado por no callarme, aunque algún día, quiza me lleve una torta. Me da igual que me la den.
Lo que no voy a consentir es que se crean que todos pensamos igual que ellas, y por ello, aprovecho la ocasión para decir que yo pienso distinto.
Me ha recordado charlas con algunas compañeras de trabajo, por eso, al identificarme con la situación me rió.
Personas que demandan a los profesores por decir a sus niños que si están sordos, porque pasan olímpicamente de ellos, pero que no tienen remilgos cuando los profesores les dicen: Su hijo ha dicho a un compañero de clase que es un ¡negro de m.! Y contestan: de la educación de mi hijo, ya me encargo yo.
Un saludo. Sigue asi, no desfallezcas, que somos muchos los que pensamos de otra manera.

Raquel Fernández dijo...

Disfruté como loca leyendo tus aventuras y desventuras. Tenés una forma de escribir muy amena.
Con respecto al racismo y al desprecio por lo diferente, lamentablemente es moneda corriente en todas partes.
Yo soy de "las que por las mañanas chpan de un botecito", jajajjaja. A nosotros nos encanta y nos une compartir el mate con la familia y los amigos.
Un beso grande y gracias por tu visita.

Alatriste dijo...

Me alegro de que te haya hecho ilusión el Premio. Enhorabuena, pues es muy merecido y a ver si tus obligaciones te dejan volver a escribir.
Por cierto, muchas gracias por volver a verme. Je, je, je.
Un beso fuerte.

lunazul dijo...

Hola guapa!

Te he dejado una cosita en mi blog, pásate cuando quieras :)

Besos.

Samuel Villena dijo...

Sigrid, leyendo esta entrada, no he podido para de reírme. Dicen que la ignorancia hace la felicidad, pues a mí, la ignorancia de los demás me ha provocado un ataque de risa.

Sé que la situación es muy triste, y horrible, pero es que la gente tiene ocurrencias de niño pequeño. Ellas se ríen del niño que pregunta al "negrito" si tiene viruela, y yo me ríos de las "descerebradas" que describes en tu blog. Voy a remitir esta entrada a muchos de mis contactos, que es de mención de honor.

Gracias Sigrid, por seguir abriéndonos los ojos.

Gastón Martorelli dijo...

Sigrid.
Vuelvo aquí, a tu bosque para agradecerte las firmas. Me puso contento saber que estás viva!

Te habrás dado cuenta, lo requerida y lo notable que es tu participación, todos te pedimos que vuelvas a tus historias.

Bueno, no te molesto más. Una vez más, gracias por las firmas y cuidate.

Suerte, besos y abrazos
Gastón

Juan dijo...

¡Hola SIGRID! Samuel Villena me ha puesto en contacto con tu bloc, cosa que le agradezco muy de veras, en el leo este pensamiento tuyo.
“Que asco. Algo que tenía que hacernos más ricos y más sabios nos hace cada vez más pobres de espíritu. Más negros de alma, menos humanos.”
No estoy de acuerdo con tigo, cierto que hay personas descerebradas pero también hay personas como tu, y como Samuel que se ríe de los descerebrados y, estas personas son mayoría, es por eso que yo miro con esperanza y optimismo al futuro,
Gracias por ser así. ¡Haa! Yo soy un panchito nacido en Cuenca, pues si lees mi perfil verás que como Torrebruno mido 1,51 m. Y soy feo, pero no me importa.
Un respetuoso y cordial saludo
Juan Escribano Valero

la chica maravilla dijo...

Hola Sigrid:
Una amiga me envío un enlace a tu página y mira, me puse a leerla. Este post describe muy bien lo que se vive en España respecto a la inmigración, sobre todo, entre las personas que se niegan a crecer, a mejorar ellos para ver que los demás también pretenden eso... No sé si se puede medir el alma pero desde luego que sí se puede medir la estupidez. A esas compañeras tuyas o a las ex compañeras... Spain, 12 points, Espagne, 12 points en el ránking de gilipollez!!!
Un beso,
Caro

Pilar dijo...

Tu texto tiene una fuerza enorme. Me has dejado prendida de tus palabras. Admiro tu decisión. Un abrazo

Alatriste dijo...

Los bosque se marchitan sin su reina, sin tu presencia. Malditas las rutinas que te alejan de tus dominios. Je, je, je. Un beso y a paciencia no me gana nadie. Hasta pronto, amiga.

Ramiro dijo...

Me alegra que puedas mirar cada una de esas situaciones con otros ojos, diferentes a los de tus compañeras. Besos!